domingo, 12 de mayo de 2013

¿Quién es Temple Grandin?

Temple Grandin es una mujer norteamericana nacida el 29 de agosto de 1947 en la ciudad de Boston, Massachusettes. Es zoóloga, etóloga, y se  doctoró en Ciencia Animal en la Universidad de Illinois. Actualmente es profesora de Comportamiento Animal en la Universidad Estatal de Colorado y diseñadora de mataderos.
Debido a su condición de autismo, considera que el pensamiento de una persona con esta condición es una especie de apeadero entre el pensamiento animal y el humano. Y esto la ha llevado a realizar experimentación y a profundizar no solo en la etología sino también en la neuropsicología.

Es autora de las siguientes publicaciones:
. The Learning Style of People with Autism: An Autobiography. 1995. En Teaching Children with Autism: Strategies to Enhance Communication and Socializaion, Kathleen Ann Quill;
. Thinking in Pictures: Other Reports from My Life with Autism. 1996.
. Developing Talents: Careers for Individuals with Asperger Syndrome and High-Functioning Autism. 2004.
. Animals in Translation : Using the Mysteries of Autism to Decode Animal Behavior. Con Catherine Johnson. 2005
. The Unwritten Rules of Social Relationships: Decoding Social Mysteries Through the Unique Perspectives of Autism. Con Sean Barron 2005
. The Way I See It: A Personal Look At Autism And Aspergers. 2009.
. Animals Make Us Human: Creating the Best life for Animals. Con Catherine Johnson 2009

El nacimiento de Temple fue normal, pero a los seis meses se manifestó el desapego de su progenitora, cuando su madre empezó a notar que rechazaba los abrazos. Y más adelante se hizo notorio que la niña no soportaba que la tocaran. Pero recién a los tres años los médicos dijeron que tenía daño cerebral.
A los dieciséis años fue a pasar unos días a la granja de ganado de su tío en Arizona. Y allí se fijó en una máquina que se usaba para tranquilizar al ganado cuando venía el veterinario a revisarlos. Se trataba de dos placas metálicas que comprimían a las reses por los lados. La presión suave parecía relajarlas. Entonces pensó en hacer un artilugio semejante para ella: una máquina de dar abrazos. Eso le proporcionaría el estímulo táctil que tanto necesitaba pero que no podía obtener porque no toleraba el contacto físico con las personas.
Poco tiempo después entró en una escuela especial para niños con problemas emocionales, y sus profesores la animaron a que construyera la máquina. La máquina permitiría a la persona que la usara controlar la duración y la intensidad del abrazo mecánico. Así Temple realizó experimentos que la animaron a matricularse en la universidad. Y la máquina, a la vez, se convirtió en su propia terapia. La ayudaba a relajarse y le sirvió para empezar a sentir cierta empatía hacia los demás. Hoy hay clínicas para tratamiento de niños autistas que utilizan la máquina inventada por Temple.
Decidió estudiar psicología y especializarse en comportamiento animal dada su estrecha relación con los aninales, ya que durante la adolescencia parte de la terapia pasaba por montar y cuidar caballos. Ella en esa época descubrió que ellos también tenían problemas emocionales, lo que la inspiró a dedicar su vida a la mejora del bienestar animal.
Temple Grandin hoy en día es una referencia tanto entre la comunidad autista como entre quienes trabajan en pos de una mejor calidad de vida para los animales.
Sus escritos constituyen las primeras narraciones sobre el autismo contado desde adentro. Hasta entonces, tanto médicos como familiares de personas con autismo habían creido que dentro del pensamiento de una persona con autismo, no había nada. La autobiografía de Temple asombró al mundo.
En 2010, la cadena de televisión estadounidense HBO estrenó una película biográfica basada en ella, protagonizada por Claire Danes y titulada simplemete "Temple Grandin".

domingo, 5 de mayo de 2013

Mi hijo es autista, pero el dolor dejó lugar a la esperanza

Por Carla Negre Mamá De Agustín Cerdan, 6 Años, Diagnosticado Con Autismo.

El aislamiento como síntoma. A los tres años, Agustín no hablaba. Un neurólogo se dio cuenta del problema apenas lo vio. Su mamá cuenta cómo el miedo a que lo discriminaran la llevó a sobreprotegerlo hasta entender que ambos necesitaban espacios de libertad.
En la cancha. El fútbol es un espacio que sirve como vínculo entre padre y hijo. Cuando se descubrió el problema, se vivió un momento difícil. Ahora el nene dice: “Papá, vení; papá, juguemos”.




Tratamiento con resultados. Agustín ha hecho progresos en su capacidad de establecer lazos.
Acá, riéndose en medio de un juego con su mamá, días atrás / MARIA EUGENIA CERUTTI


 

Sebastián, mi marido, fue el primero en darse cuenta. A Agustín le pasaba algo y no sabíamos de qué podía tratarse. En ese período lo vieron varios pediatras y no notaron nada especial. Era un chico sano, los estudios daban bien, me decían apenas, en tono paternal, no te preocupes mamá, ya va a hablar. Lo cierto es que Agus tenía ya tres años y no decía una sola palabra. Ni siquiera un balbuceo. No miraba a las personas cuando le preguntaban algo. Tenía y aún tiene miedo a los ruidos y al fuego. Estaba como perdido o aturdido. A mí no me llamaba tanto la atención lo que ocurría. Recordé que mi papá no habló hasta los cuatro años. Pensé, sobre esa base, que era algo normal y que, como decían los pediatras, ya se le iba a pasar. Sin embargo Sebastián insistía en que algo no estaba bien y lo llevé a una fonoaudióloga quien después de un mes de tratamiento me dijo que lo de Agustín parecía ser algo serio. La mujer me recomendó que lo llevara a un neurólogo. El médico, con solo mirarlo, me dio su diagnóstico sin dudarlo. Agustín padecía de algo conocido actualmente como Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD), o, para simplificarlo más, autismo. Le pedí explicaciones, casi le rogué que me definiera esa enfermedad para poder entenderla y actuar en consecuencia. El doctor me dijo que la ciencia no se pone de acuerdo en torno a definiciones precisas. Lo principal, me dijo, es la evidencia expresada en aislamiento, la dificultad para expresarse con palabras, el miedo como un estado casi permanente, la sensibilidad extrema. Pero además, agregó, ningún autista es igual a otro.

Son todos casos particulares y así deben ser tratados.

Me alcanzó conocer el síntoma para encerrarme con mi hijo durante meses. Fue la forma inicial que encontré para protegerlo. Éramos dos personas que vivíamos simbióticamente. Fue mi manera de no aceptar la enfermedad de Agustín. Dejé de pintar, algo que hacía desde chica. Dejé todo en realidad. Era como si me hubiera bajado del mundo por un tiempo. Justificaciones no me faltaban. Cada vez que quería salir con Agustín al mundo exterior encontraba trabas, negaciones, discriminación. Tenía miedo de que mi hijo sintiera, como yo lo sentía, el inexplicable rechazo de la sociedad. Quizás mi actitud fue extrema. Admito que no estuvo bien. Pero lo cierto es que armé un micromundo para los dos en el cuarto más resguardado de la casa. Hasta que finalmente entendí que necesitaba ayuda.
El neurólogo me dijo que muchos chicos nacen con esta dificultad y que poco se sabe sobre ella. ¿Es algo genético? ¿Es de orden psicológico? ¿Tiene que ver con la historia familiar? Me dijeron que otros la padecen debido a algún susto o tensión especial que hayan vivido luego del nacimiento. También podría originarse en alguna situación que haya vivido la madre durante el embarazo. No sé. Cuando se escuchan esas cosas uno empieza a rebobinar como queriendo saber qué pudo haber pasado exactamente. Solo recuerdo que mi embarazo fue tranquilo, sin problemas. Después la cosa fue distinta. Mi hijo tenía ataques de epilepsia –algo que a veces, no en todos los casos, suele ir de la mano con el autismo– y yo no sabía cómo reaccionar.
Para mí el primer paso fue aceptar la enfermedad. Lo segundo fue actuar. ¿Qué hay que hacer?, pregunté a los que saben. Y seguí todas las indicaciones. Luego del diagnóstico le hicimos a Agustín un estudio de sueño. Esperaron a que él se durmiera y le pusieron cables por todos partes: en la cabeza, la frente, los pómulos, el pecho. Así estuvo durante toda una noche hasta las siete de la mañana para observar las señales que emite la mente. Después me contaron que en la parte de atrás del c erebro de Agustín aparecieron algunas neuronas muertas. Quién sabe. Fue el comienzo de una búsqueda interminable. Agus empezó a tomar un antipsicótico muy conocido en el ambiente, algo que lo ayudó a calmar la ansiedad y evitar en lo posible uno brotes epilépticos que ahora se dan cada vez más espaciados.
Después de una larga recorrida di con un grupo de profesionales, unas chicas geniales, para tratar a Agustín. El equipo está conformado por una psicopedagoga, una psicóloga y una psicomotricista. Todas las semanas vienen a casa y trabajan dos o tres horas con mi hijo.
Ellas fueron las que me dijeron que lo del encierro no iba más. Fue casi una orden. Me explicaron que estaba bárbaro que me dedicara a él, pero que si quería ayudarlo tenía que hacer mi vida también. Así fue que retomé actividades como jugar al fútbol, en fin, hacer algo por mí para no perderme y poder ayudar mejor a mi hijo.
Después vinieron problemas como obtener el certificado de discapacidad, tarea que me llevo cinco largos meses. Los extensos y agotadores trámites en la obra social y lo más complicado, anotar a Agus en un jardín. No fue fácil. Pese a que existe desde hace dos años una ley de integración, nadie lo aceptaba. Y para discriminar cualquier argumento era válido. Algunos directamente le negaron el acceso. Otros fueron más sinceros y me dijeron que no contaban con personal adecuado, que no sabían manejar niños con este tipo de dificultad.
Cuando fui al colegio que, según la página del gobierno de la Ciudad era el que le corresponde a Agustín por lugar de vivienda me dijeron que ellos no integraban chicos. Luego fue mi mamá y le dijeron que sí podían aceptarlo pero que tenía que esperar varios meses y llenar no sé cuántos formularios. Finalmente cuando parecía que todo se encaminaba me informaron que el acompañante terapéutico (maestra integradora) la solicitaban ellos al Gobierno, y solo concurría 2 veces a la semana.
¿Qué niño va al colegio solo dos veces por semana?
Al final no resolvieron nada. Mi mamá, que es muy católica, recorrió once colegios católicos, de más de la mitad no tuvimos respuesta, del resto, quede asombrada por la cantidad de niños con discapacidad que había en ellos.
Después de una larga indagación encontré un jardín en un barrio cercano donde lo aceptaron. Lo primero que hice fue explicarles cuál era el problema de Agustín. Les aclaré que por consejo médico Agustín necesitaba apenas dos horas diarias de clase y que iba a asistir con una maestra integradora, coordinado por la jefe del grupo terapéutico. Mis explicaciones ayudaron a que la cosa empezara a funcionar. Les dije que ante cualquier circunstancia la que interviene siempre es la maestra integradora. De ninguna manera yo iba a dejarles a Agustín y decirles que se arreglen. Les llevé todo un equipo de profesionales. En ningún momento les pedí que supieran cómo manejarlo. Lo único que necesitaba y necesita mi hijo es contención y afecto y que lo acepten tal cual es.
En los primeros tiempos Agustín, al no hablar y no saber expresar de otro modo lo que quería, se ponía muy nervioso. Podía pegar, arañar o morder, incluso lastimarse el mismo.
Hemos tenido arañones y mordidas de Agustín porque él quería contarnos algo y no podía. No había manera de interpretar lo que nos estaba diciendo. Creo que eso es lo más feo del mundo. No poder comunicarte con tu hijo es horrible. Pero peor ha sido la discriminación de que fue objeto.
En una ocasión Agus se puso a jugar con una nena en el patio del jardín como lo hacen todos los chicos. De pronto vino el papá de la nena, la agarró de los brazos y se la llevó. Lo miré y le dije ¿pasó algo? Él me respondió diciendo mi nena no se junta con tu hijo. A modo de contraataque le expliqué sin perder la calma que Agustín no padece nada contagioso. Que la nena no corría peligro. Me dio tanta bronca que no sabía que decirle al hombre. No me esperaba semejante respuesta de parte de un padre. Se me cayeron las lágrimas… pero no insistí. Agarré a mi hijo y me lo llevé lejos.
Los chicos autistas como mi hijo repiten mucho lo que se les dice. Si le pregunto ¿querés Coca?, él repite ¿querés Coca? Es una manera de relacionarse pero no vinculada al objeto, a esta acción se la denomina ecolalia. Antes yo no entendía lo que pasaba. A hora puedo interpretarlo.
Cuando responde bien lo animo y le digo ¡bravo, Agustín! Él siente la emoción de haber avanzado. Es puro corazón. Los chicos con autismo tienen un grado de inteligencia y sensibilidad muy amplio. Agus ha podido armar un rompecabezas más rápido y mejor que un niño sin dificultades. Una vez, cansado de que le dijeran que armara un rompecabezas, le dio vuelta a las piezas y lo armó boca abajo.
Y lo hizo sin mirar.
En el largo plazo me dijeron que él podría estudiar en niveles más avanzados. Pero sus tiempos son otros. Eso lo tengo claro.
Es difícil aceptar la dificultad de un hijo. A veces me sirve conocer informaciones y experiencias de otros en el portal de la Asociación de Padres de Autistas www.apadeacentral.com.ar . Pero si a mí me costó, al papá le costó más todavía. Al principio mi marido no tenía trato con Agustín. Evitaba cualquier contacto con él. Como hoy en día Agustín puede expresarse de otra manera, puede decirle papá, vení, papá, juguemos, entonces mi marido se da cuenta de que el nene lo necesita y que lo quiere. Eso lo estimula.
Es un pedido mutuo de necesidad y afecto.
De más está decir que la enfermedad de Agustín trajo dificultades imaginables en la pareja. La realidad es que le di el cien por ciento de mi atención a la mejora de mi hijo a tal punto de descuidar mi matrimonio. A veces Sebastián me recriminaba porque no le prestaba atención como hombre, aunque siempre estuvo conmigo. La verdad es que por un tiempo me olvidé de todo, hasta de darle un beso a mi marido cuando volvía del trabajo. También me descuidé yo. Pero hoy en día, ya después de 2 años de tratamiento, mi vida y la de Agustín cambiaron drásticamente.
Ambos aprendimos a estar separados, a extrañarnos y mostrarnos felices al reencuentro de su jardín o mi trabajo. Me gusta mucho jugar al fútbol. Tengo un grupo de compañeras con quienes hicimos un equipo y jugamos a un ritmo semanal. Esa es mi distracción. Y con Sebastián tratamos de encontrar algún tiempo para nosotros. Al principio, cuando salía, Agustín se ponía frente a la ventana y lloraba. Ya no.
No sé cómo evolucionará el autismo.
No me animo a responder a esa pregunta. Es muy probable que mi hijo tenga una mejora importante. Hoy Agus dice palabras e incluso frases completas. Por eso estoy tan contenta. Él puede reconocer, algo que antes era imposible, a cada miembro de la familia. Al papá, a la mamá, a la tía… Puede desarrollar amistades con otros niños. Le cuesta.
Pero puede y eso es casi una bendición para mí.
Todas las mamás, también las abuelas, cuando le toman cierta dedicación al niño pueden interpretarlo todo. Si estoy en una reunión entiendo, con solo mirarle la cara, si está contento, si está triste, si quiere ir al baño, si quiere comer o tiene sed, una palabra demasiado abstracta que le costó entender. Es como aprender un idioma nuevo y empezar a hablarlo con fluidez. Un idioma. El idioma de Agustín.


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20/04/13

miércoles, 24 de abril de 2013

Autismo: La legislatura fue sede de jornada de debate y análisis


La Vicejefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Presidenta de la Legislatura, María Eugenia Vidal encabezó la apertura de una Jornada sobre Autismo junto a la Dra. Graciela Reybaud, Ministra de Salud del Gobierno de la Ciudad, y a la Diputada Carmen Polledo.


El acto, que se desarrolló en el Salón San Martín, se organizó bajo el lema "Juntos por la detección temprana y una mayor inclusión", y se extendió hasta después del mediodía porteño. El programa fue organizado para debatir, presentar informes y recibir preguntas e inquietudes. Recordemos que el pasado 2 de Abril se celebró el día internacional de concientización sobre el Autismo, al cual la Ciudad adhirió.

"Estamos muy contentos. Esta jornada permite darle un espacio a los padres que tienen hijos con autismo, ayuda a la detección precoz y a la inclusión. Es una temática de la que no se habla mucho, es por eso que es importante hacerlo para que la gente sepa de que se trata", expresó Vidal en la apertura del acto.

La Ministra de Salud coincidió con las palabras de la Presidenta de la Legislatura y se mostró entusiasmada con la iniciativa respecto al TEA (Trastorno del Espectro Autista). Asimismo, la Presidenta de la Comisión de Políticas de Promoción e Integración Social y Vicepresidenta de la Comisión de Salud, Diputada Carmen Polledo, sostuvo que "uno le teme a lo de que desconoce", y que por eso es muy relevante tratar esa problemática y darla a conocer.

Participaron de los paneles durante la Jornada sobre Autismo diferentes profesionales de la salud, como el Jefe de Clínica del Servicio de Neurología del Hospital de Pediatría "J.P. Garrahan", Dr. Víctor Ruggieri; la Directora de CAITI (Centro Educativo Terapéutico para Personas con TEA) y Presidenta de la Fundación TEA, Dra. Luisa Manzone; la Directora del Área de Educación Especial, Marta Teresita Gallardo de Hermida, así como también doctores/as, maestras y especialistas relacionados con el trastorno autista.

El autismo es un espectro de trastornos caracterizados por un grave déficit del desarrollo, permanente y profundo, usualmente diagnosticado en la niñez. Afecta la socialización, la comunicación, la imaginación, la planificación y la reciprocidad emocional, y evidencia conductas repetitivas o inusuales. Los síntomas, en general, son la incapacidad de interacción social, el aislamiento y las estereotipias (movimientos incontrolados de alguna extremidad, generalmente las manos).

lunes, 22 de abril de 2013

El cerebro, la ciencia del futuro

La especialista Uta Frith relata los avances en el tratamiento de pacientes autistas. Ahora se los trata como “diferentes” y no como “discapacitados”.

POR Kate Kellaway

Uta Frith es profesora emérita de desarrollo cognitivo de University College London, y en 2012 recibió el título de dama (equivalente al de caballero en los honores británico). Hacia el final de nuestra charla, relata una conversación que tuvo con una persona autista que estaba obsesionada con los artefactos de luz de los vagones de tren y trataba de interesarla en las diminutas diferencias entre una lámpara y otra. Cuando ella reconoció que no podía distinguirlas, el hombre se rió con incredulidad.
Se sabe que las personas con autismo son terriblemente detallistas y Frith siempre ha estado dispuesta a reconocerles esta y otras “habilidades cognitivas”. Pero también es responsable de indagar en la particular dificultad que tienen los autistas para la “teoría de la mente”, la intuición de lo que pasa en la cabeza de otras personas. Es improbable que al entusiasta de los artefactos de luz se le hubiera ocurrido la posibilidad de que su interlocutor no compartiera su arrollador interés.
Desde hace cincuenta años, Frith tiene su propia obsesión: la del autismo. Llegó a Gran Bretaña desde la Alemania de posguerra (donde había estudiado historia del arte y psicología experimental) y realizó una pasantía en el hospital Maudsley del sur de Londres. Cuando empacaba para volver a Alemania, un estudiante dejó el curso de psicología clínica en el cual ella anhelaba inscribirse y pudo quedarse. Fue en Maudsley donde nació su fascinación por los chicos autistas, “a menudo tan hermosos y sin embargo tan diferentes”. Tenían un aura “de cuento de hadas”, como si estuvieran bajo un hechizo.
En las décadas de 1950 y 1960, se atribuía el autismo a las madres “heladeras”. El psicoanálisis era “una fuerza importante” en esos tiempos. Frith luego agrega: “La terapia hablada no funciona, pero llevó mucho tiempo entenderlo. El poder de los factores psicológicos como el estrés para producir una patología cerebral ha sido enormemente exagerado”.
Frith dice cosas interesantes sobre las madres de esa era. Muchas estaban conmovedoramente dispuestas a aceptar el mote de “heladeras” por la posibilidad implícita de que un cambio en su conducta produjera la cura, un deshielo salvador. “Revelaba un inmenso amor maternal”, reflexiona Frith. Pero a ella nunca la convenció la tesis de la falta de apego. La contrapropuesta, que el autismo era orgánico –algo de la naturaleza, no de la crianza–, fue un cambio drástico.
Cualquiera sea el coeficiente intelectual de una persona con autismo –y el espectro es enorme –, es universal algún grado de discapacidad social. “El cerebro no se parece a un flan; es más parecido a un exquisito motor tradicional”. A las personas con autismo que carecen de la teoría de la mente les falta el “diminuto aparatito del gran motor que nos permite tomar en cuenta sin esfuerzo lo que otra persona desea, cree o piensa”. A menudo se dice que las personas con autismo carecen de empatía cuando la realidad no es tan simple. “Esto todavía es motivo de discusión”, dice Frith. “La empatía es un tema amplio y tiene diferentes formas. Puede ser contagio: uno ve a alguien que siente dolor y se estremece. Muchos autistas tienen esa capacidad. Pero la teoría de la mente es más sutil…” No es de extrañar que Frith quiera “hacer que la neurociencia sea tenida en cuenta en la educación”. Según explica: “Estamos descubriendo más y más cosas sobre la plasticidad del cerebro”. Le impresiona cómo las personas con autismo aprenden las normas sociales “de un modo diferente de las personas comunes”. Algunos prefieren mantenerse distantes pero “a muchos les gusta tener amigos”. Sin embargo, trata por todos los medios de destacar que las herramientas de aprendizaje social tienen que ver con “la compensación, no con el restablecimiento”, “no son una cura”.
Su libro Autism: Explaining the Enigma (Autismo: Explicar el enigma) se publicó en 1989 y sus conclusiones han sido ampliamente aceptadas (aun cuando la tesis de la madre heladera subsiste, por ejemplo, en Francia). Con la ecuanimidad y brillantez que la caracteriza, ahora me señala otra complicación, “un contramovimiento de gente bien intencionada que dice que los autistas altamente funcionales no tienen una discapacidad sino que sólo son diferentes. Dicen ‘No nos estudien como si tuviéramos un déficit o una discapacidad; en muchos sentidos, somos superiores’”. A Frith, las palabras “déficit” y “normal” no le gustan. “Qué es lo normal es una cuestión sumamente complicada desde el punto de vista de la psiquiatría”, prosigue Frith. “Si se sigue esta línea de pensamiento, la desventaja es que no habrá ayuda adicional para los autistas”.
Frith habla con entusiasmo sobre los avances de las neurociencias y lo que ha posibilitado la tecnología. “Podemos hacer visibles las cosas con increíble precisión y mirar dentro de las neuronas para ver cómo viaja la información. Pero lo que yo busco es macroscópico: la mente”. Con respecto a la mente autista, sigue “tan interesada y desconcertada como siempre”. Pero es de lo más optimista. ¿Nunca entenderemos cómo funciona el cerebro? “Sí, a fin de este siglo. Es muy evidente que la ciencia del cerebro será la ciencia del siglo XXI.”

(c) The Observer
Traducción: Elisa Carnelli


www.revistaenie.clarin.com/ideas
28 de marzo de 2013

domingo, 21 de abril de 2013

Etiología Multifactorial de Autismo

1.     Genética

2. Ambiental. Toxicidad por:
  • Metales Pesados
  • Químicos

3. Alteración Desintoxicación Hepática
  • Alteración Sulfatación
  • Disminución Glutatión

4. Gastrointestinal
  • Mala digestión
  • Péptidos Opioides
  • Intestino permeable
  • Disbiosis
  • Levaduras
  • Bacterias anaeróbicas
  • Parásitos
  • Viral

5. Alergias Alimentos/ Sensibilidades

6. Bioquímica. Deficiencia de:
  • Vitaminas
  • Minerales
  • Ácidos Grasos
  • Aminoácidos

 7. Neural
  • Neuroquímico

 8. Metabólico
  • Disfunción mitochondrial

9. Infecciones
  • Viral
  • Bacteriana
  • Micótica
  • Parasitaria

10. Inmunológico
  • Deficiencia immune
  • Autoinmunidad

Signos de la Presencia de Cándida (algunos datos reveladores)
¿Sufría tu hijo(a) de rozaduras frecuentes de pañal?
¿Sufría de cólicos e irritabilidad?
¿Presenta ronchas, eczema u otros problemas de la piel?
¿Con facilidad adquiere pie de atleta o se le infectan las uñas con hongos?
¿Ha recibido 4 o más tratamientos de antibióticos en el lapso de un año?
¿Ha recibido 8 o más tratamientos con antibióticos de amplio espectro (Ceclor, Bactrim, Keflex, amoxicilina, etc.) en los últimos tres años?
¿Ha tenido problemas de oído recurrentes?
¿Le han insertado tubitos de ventilación?
¿Tiene la etiqueta de hiperactivo?
¿Tiene problemas de aprendizaje?
¿Tiene períodos de atención cortos?
¿Es tu hijo persistentemente irritable, infeliz, difícil de complacer?
¿Sufre de problemas digestivos frecuentes como diarrea, constipación, gases, etc.?
¿Se siente frecuentemente cansado o deprimido?
¿Se queja de dolores de cabeza, dolor de estómago o en los músculos?
¿El humo del cigarro, realmente lo molesta?
¿Si
entes que tu hijo no está bien y los análisis y estudios no han revelado la causa?



domingo, 14 de abril de 2013

Día Internacional del Autismo

2 de abril
Con motivo del Día Internacional del Autismo, en que se realizan campañas de concientización en todo el mundo, el sábado 6 de abril, gran cantidad de agrupaciones nos reunimos en la Plaza de Mayo de Buenos Aires.
Nos vestimos de azul, y de azul se iluminaron los edificios públicos para hablar de autismo.
Fue proyectado un video y algunos famosos nos acompañaron en la campaña.
Marchamos con velas azules alrededor de la Casa de Gobierno.
Fueron leidas peticiones referentes a los derechos de las personas con autismo, como salud, educación y reconocimiento social y laboral.
Por último gritamos todos juntos y a viva voz: "Hablemos de Autismo", y como despedida lanzamos hacia el cielo gran cantidad de globos azules.
 

jueves, 11 de abril de 2013

Jornada sobre Autismo

 
Lunes 15 de abril de 2013
PROGRAMA
9:00 hs -
Apertura a cargo de la Vicejefa de Gobierno de la C.A.B.A, Lic. María Eugenia Vidal.
Palabras de la Ministra de Salud del G.C.A.B.A., Dra. Graciela Reybaud.
9:15 hs -
"Herramientas para la detección temprana"
Moderadora: Diputada Carmen Polledo
¿Qué es el autismo? -
Jefe de Clínica del Servicio de Neurología - Hospital de Pediatría "J.P.Garrahan", Dr Víctor Ruggieri.
El Algoritmo Diagnóstico de la Academia Americana de Pediatría y la Red Municipal para detección y diagnóstico
Neuróloga Infantil - Hospital Durand, Dra Nora Grañana.
Presentación CHAT - Cuestionario de Autismo en la Infancia.
Psiquiatra Infantojuvenil - Presidente de PANAACEA, Dra. Alexia Rattazzi.
Presentación CHAT M - Cuestionario de Autismo en la Infancia Modificado. Su validación para la población Argentina.
Psicóloga - Directora de CAITI (Centro educativo terapéutico para personas con TEA y Presidente de Fundación TEA,Dra Luisa Manzone."El pequeño profesor.
Niños con Síndrome de Aperger o Autismo de alto rendimiento"
Jefa Sector Neuropsiquiatría Infantil FLENI, Dra. Silvia Panighini.
10:45 hs -
Break
11:00 hs -
"Políticas públicas de enseñanza y experiencias pedagógicas con niños y jóvenes con autismo”
Hablemos de autismo en la escuela
Subsecretaria de Gestión Educativa y Coordinación Pedagógica, Ana María Ravaglia.
La inclusión es posible: trabajos en red
Directora del Área de Educación Especial, Marta Teresita Gallardo de Hermida.
Desafío compartido: trayectorias escolares de niños con diagnóstico de TEA, en escuelas públicas de gestión estatal primaria y secundaria
A cargo de Docentes de la Escuelas Primaria Nº 2 D.E. 17º "Profesor Juan José Millán" y Colegio Nº 8 D.E. 10º Zuberbuhler 1580.
12:30 hs -
"Otros Mecanismos de Inclusión"
Legislación sobre Discapacidad. El Autismo y las ONGs
Fundador y Presidente Honorario de APAdeA y FAdeA, Dr. Horacio Jeffre Galibert.
Presentación Proyecto de Ley de Inclusión Educativa Integral
Legisladora, Presidente de la comisión de Educación, Ciencia y Tecnología de la Legislatura de la C.A.B.A.  
Empoderamiento familiar y acción ciudadana. Desde el diagnóstico hasta la participación activa
Miembro grupo promotor de TGD Padres, Dra. Paola Jelonche.
13:30 hs - Cierre.